Son muchos los hombres que tienen que convivir con los problemas capilares en general y con la alopecia en particular. De hecho, se estima que sólo en Estados Unidos el número de personas que padecen alopecia androgénica en 2011 asciende a los 87 millones. Teniendo en cuenta estos datos, no es de extrañar que la búsqueda del pelo perdido o, al menos, los intentos destinados a frenar o evitar la caída del cabello centren los objetivos de un buen número de investigadores. La buena noticia es que, en los últimos tiempos, estas investigaciones han arrojado resultados cuanto menos prometedores, y ya hay quien ha lanzado las campanas al vuelo proclamando a los cuatro vientos que el fin de la alopecia está cerca.
Una de las líneas de investigación más prometedoras tiene como protagonistas a las células madre. A principios de este año, expertos del Departamento de Dermatología de la Universidad norteamericana de Pensilvania apuntaron a que la calvicie común podría estar producida por un defecto en este tipo de células. Los expertos recopilaron tejido del cuero cabelludo tanto de hombres con alopecia como de aquellos con pelo, y comprobaron que en ambos casos el contenido de células madre era el mismo. No ocurría igual con el número de células progenitoras del pelo (formadas a partir de las células madre del folículo piloso), por lo que los autores del estudio llegaron a la conclusión de que la alopecia podría tener su origen en un defecto de estas células madre. Este hallazgo, lógicamente, servirá de base para futuras investigaciones destinadas a conseguir el fin de la alopecia.
Más reciente es otra investigación, ésta realizada en la Universidad de Yale, según la cual, todo parece indicar que las células madre presentes en el tejido adiposo del cuero cabelludo envían las señales que activan las células madres dormidas del folículo. El objetivo sería entonces favorecer la conexión entre ambos tipos de células madre de forma que se pudiera conseguir que el pelo crezca de nuevo.
En esta línea, son varias las compañías que están investigando alternativas a las sustancias actualmente comercializadas para el tratamiento de la alopecia. Así, por ejemplo, se está estudiando una combinación de factores de crecimiento y proteínas que podría ser clave en la tarea de estimular la formación de pelo nuevo. La extracción y cultivo de células de la papila dérmica (en la base del folículo capilar) para su posterior trasplante es otra línea de investigación abierta en la actualidad.
Si todas estas iniciativas dieran sus frutos, tomarían el relevo y complementarían a las actuales soluciones que hay en el mercado para aquellas personas que tienen que convivir con los problemas capilares. Así, por ejemplo, para la caída del pelo, Svenson ofrece un amplísimo catálogo de soluciones avaladas por expertos en el tema.
Pese a que en 2011, la alopecia androgénica aún sigue siendo un enigma en muchos aspectos, se puede decir que “algo se está moviendo” en el terreno de su tratamiento y prevención, y todo apunta a que el fin de la alopecia parece estar más cerca.


